A principio del siglo XX, en la cueva de Gough, localizada en Cheddar Gorge (Somerset, Inglaterra), encontraron el esqueleto humano completo más longevo de Gran Bretaña. El llamado “Cheddar Man”, cuya antigüedad se calcula aproximadamente en unos 10 mil años. Muchos pensaban que el británico primitivo luciría como el mítico Rey Arturo (caucásico barbado), a través de los estudios demostrados por la University College London concluyeron con todo lo contrario al aspecto caucásico de los británicos.

Los investigadores de la mencionada universidad descubrieron que la  tonalidad de la piel era de “oscura a negra”, que tenía los ojos azules, el cabello rizado y de color oscuro.

Este descubrimiento sugiere que la pigmentación “más clara”, que hoy se considera la característica principal del norte europeo, es un fenómeno más reciente de lo que se pensaba.

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Origen del primer hombre británico

Es decir, los científicos saben que los humanos primitivos eran de piel oscura porque vivían en zonas en donde había mucho sol, con las migraciones los humanos llegaron al norte de la tierra, donde la luz solar escasea, la tonalidad de la piel fue tornando a colores más claros. La piel blanca ayuda al cuerpo a capturar y sintetizar mejor la vitamina D y absorber calcio.

En su estudio, los doctores Mark Thomas y Yoan Diekmann (UCL) sostienen que el 10% de “la ascendencia británica indígena se puede vincular a esa población”

Durante más de 100 años la ciencia trató de demostrar el origen y el fenotipo que lucía este hombre de hace más de 10 mil años. Es hasta hoy, después de 300 generaciones, que gracias a los avances tecnológicos  de reconstrucción facial y los estudios de ADN podemos verlo en su fisionomía.