En los últimos meses a la empresa Snap bajo la dirección de Evan Spiegel, no le ha ido muy bien, de hecho, en 2017  pudo ser mucho mejor. Fue un año en que decidieron salir a Bolsa y no les fue muy bien. En pleno proceso de reinvención y publicación de los datos fiscales anuales de la compañía, lanzan una advertencia a sus empleados.

Con un tono amenazante, el consejero y abogado en la compañía, Michael O’Sullivan, envió un correo obtenido por el portal Cheddar.  La conciliación y el tono amigable  brilla por su ausencia, pues lo que más se destaca es una serie de advertencia en la que se sobreentiende que el principal objetivo es la de infundir temor entre los trabajadores.

“Quería recordar a cada uno de ustedes la importancia de mantener la información de Snap Inc. confidencial”, comienza el mensaje.

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O’Sullivan señala que la compañía debe cuidar cada dato como cualquier compañía que cotiza en una bolsa así como las responsabilidad de todos no trata con ligereza la información que maneja internamente. Y en la mitad del texto cuando se desarrolla un párrafo clave:

“Si filtras información de Snap Inc., perderás tu trabajo y tomaremos todas las medidas legales posibles contra ti. Y eso es solo el principio. Puedes afrontar responsabilidad financiera de manera personal incluso si no te has beneficiado de la filtración de información. El gobierno, nuestros inversores, y otros terceros también pueden tomar sus propias medidas contra ti por lo que has revelado. El gobierno incluso puede llevarte a prisión”.

Palabras nada pensadas para transmitir seguridad y tranquilidad a sus empleados. Esto puede que se deba a los mensajes en cuestión estaría motivado por una exclusiva publicada por The Daily Beast, donde se reveló datos recientes de la compañía y ponían entre dicho la situación que enfrenta Snap actualmente.

Y por si fuera poco empleados expresaron cómo se manejan las filtraciones de datos en Snap, en donde los empleados se enfrenta con un jefe muy molesto y descontrolado:”Evan [el CEO] es un paranoico y se vuelve loco cuando hay una filtración”.

Y es que al parecer el malestar se siente en toda la empresa: “Hablan de este lugar [de la empresa] como estar en un cohete espacial. Algunos de los que se han ido bromean llamándolo el Titanic. Personalmente, creo que es más como una montaña rusa. Las subidas son grandes y las bajadas se pueden sentir mucho”.