El Internet no volverá a ser como antes. Este jueves 14 de diciembre la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) puso fin a la medida que permitía a los usuarios tener un servicio de Internet público de libre acceso y equitativo, entregando así las llaves a las gigantes de las telecomunicaciones.
Y es que a partir de ahora las proveedoras del servicio de Internet podrán establecer las velocidades diferenciadas para el acceso y además tendrían la potestad de bloquear contenido sin ningún tipo de restricciones.

Con esta decisión se echa tierra a una serie de principios establecidos durante la gestión de Barack Obama, que buscaba que Internet fuera un servicio público que gozaba de libertad y acceso equitativo.

Las reacciones no se hicieron esperar pues estamos ante lo más temido por quienes luchan por la equidad en Intenert, que fijen tarifas diferenciadas, controlen la velocidad de Internet y por supuesto la disponibilidad y calidad de los contenidos.

Uno de los padres de la World Wide Web (WWW), a favor de la neutralidad advirtió en su momento, “si se revocan las leyes de neutralidad de Red en EEUU (…) los proveedores de Internet (…) podrían decidir qué empresas tendrán éxito en Internet, qué voces son oídas y cuáles son silenciadas”.

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Por otra parte, el presidente de la FCC, Ajit Pai, quien se confiesa enemigo de la neutralidad de la red, asegura que el retiro de esta reforma tenga las consecuencias anteriormente mencionadas y ha negado que aumenten los costes al usuario.

Pai, argumenta que nada de esto ocurría antes del 2015 y que contrario a lo que expone la reforma la inversión en banda ancha había reducido y el consumidor peligraba en enfrentar un aumento de los precios del servicio y una caída en la velocidad en la red.

“La retirada de la neutralidad supondrá restaurar la libertad, volver a un Internet mejor y más barato. Seguirá habiendo protección para el consumidor y su acceso no se verá limitado. Pero no es nuestro trabajo decidir quién gana y quién pierde en la economía de Internet. El gobierno dejará de regular sobre cómo los proveedores deben manejarse, y estos tendrán incentivos para afrontar la próxima generación de redes y servicios”, dijo Pai.

Analistas, aseguran que empresas como Verizon, AT&T podrían bloquear o ralentizar servicios, y es por ello que se habla de las “dos internets”: Una que ofrece una vía rápida y otra más lenta. Es decir, un Internet para ricos y otro para pobres. Y son compañías como Facebook, Amazon, Netflix y Google quienes tendrían que pagar un adicional a proveedoras de Internet para asegurarse que el contenido llega a todos los usuarios de la manera correcta. Y son las empresas pequeñas que se enfrentarán un impacto en su economía.
Y el más afectado será el usuario final que serán quienes sentirán el incremento en sus bolsillos, además de tener una reducción en el acceso al contenido y a la velocidad del servicio.

Existen dos formas de impedir que la iniciativa una vez aprobada sea aplicada: Los tribunales y la ley, y aunque no parecen ser las opciones más fáciles de lograr, hay que tener en cuenta que estamos frente a una coalición poderosa y grande: Los demócratas y las gigantes del Internet como Facebook y Google, que ya han fijado posición al señalar que la anulación de la reforma “ataca el nervio central de la red”.

Tecnohoy – Marlyn León