El Gobierno alemán ha prohibido la venta de algunos relojes inteligentes para niños –incluso ha pedido a los padres que los destruyan– porque se ha descubierto que se puede activar remotamente el micrófono con el que van provistos. Para la Agencia Federal de la Red –el organismo que ha prohibido estos smartwatches– el problema no es tanto que se pueda espiar a los niños, como que se pueda espiar a cualquier persona sin su consentimiento.

Según dicha Agencia, hay un gran número de proveedores en el mercado alemán que ofrecen relojes inteligentes para niños con función de monitorización, que actúa como un gancho para los padres que se ven, así, más dispuestos a comprarles uno de estos smartwatch a sus hijos.

Estos relojes –dirigidos a niños entre 5 y 12 años– incluyen una función de supervisión como por ejemplo la que usan los dispositivos para controlar a los bebés. Estos que se acaban de prohibir, concretamente, llevan incorporada una tarjeta SIM. Con una aplicación en su teléfono, los padres pueden controlar el reloj y pueden hacer que llame a un número de teléfono arbitrario, sin que el niño lo advierta. Esto permite a los padres escuchar las conversaciones de sus hijos y de su entorno sin que nadie se dé cuenta.

Además, siempre existe el temor de que un hacker pueda hacerse con el control del equipo y espiar a los niños y hacerse con información personal.

Hay que recordar que en Alemania están permitidos los teléfonos que pueden hacer llamadas –como el Apple Watch–, pero es ilegal grabar conversaciones privadas sin consentimiento. Además, las autoridades alemanas han actuado contra varias ofertas de estos dispositivos que se podían encontrar en internet.

Con una app era posible activar el micrófono del reloj inteligente sin que el niño ni nadie en su entorno lo advirtiera.

 Lee: Extensión de Chrome te permite ver las Historias de Instagram de forma anónima

La Agencia Federal de la Red ha aconsejado en particular a las escuelas que presten mucha más atención a los relojes de sus alumnos. Sobre todo a aquellos que incorporan esta función de supervisión. “De acuerdo con nuestras investigaciones, los padres usaban los relojes, por ejemplo, para escuchar a los maestros durante las clases”, ha dicho el presidente de la Agencia Federal de la Red, Jochen Homann, en un comunicado oficial.

La Agencia incluso ha pedido que aquellos que hubieran comprado alguno de estos relojes los destruyan hasta dejarlos inutilizados. También recomienda que los propietarios documenten la destrucción y envíen a la Agencia, a través de internet, alguna prueba de que efectivamente han destruido el smartwatch.

Una vez las autoridades hayan recibido las pruebas de que se han deshecho para siempre del reloj, estas les remitirán un certificado que dará fe del final del gadget.

Lee más en Vanguardia