Solo quería avisarte de que Steve Jobs odia a los fotógrafos”, así avisó un representante de Apple a Albert Watson, el fotógrafo encargado de hacerle un retrato a Steve Jobs.

Fue un encargo de una revista que quería fotografiar a las personas más poderosas de EEUU en el año 2006, entre las que se encontraba el CEO y co-fundador de Apple. Gracias a una entrevista publicada hace unos días sabemos la historia detrás de esta fotografía.

Una hora para retratar a un Steve Jobs impaciente

En el video superior puede verse la escena narrada en primera persona por el fotógrafo Albert Watson. “Tienes una hora” le dijeron tras el aviso del representante. Watson se la jugó al decirle al propio Jobs que contaban con una hora para hacer el retrato, pero que creía que sería capaz de hacerlo en 30 minutos.

Jobs suspiró aliviado, afirmando que justo ese día tenía millones de cosas que hacer. Le miró como si le hubiera dado un “regalo de navidad”. Watson decidió preparar la foto como si fuera para un pasaporte. De frente y con el fondo blanco.

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Es un retrato que alberga una fuerza enorme en la mirada de Jobs

Watson le dijo que se inclinase hacia el frente, hacia la cámara. Y le pidió que se imaginara sentado a una mesa con otras 4 o 5 personas enfrente. Personas que no estaban de acuerdo con él, pero que él sabía perfectamente que tenía razón. Jobs le contestó:

Eso es fácil, lo hago todos los días.

En el contexto de esta situación, parece que Steve Jobs está sonriendo. Pero en realidad es una sonrisa que según el fotógrafo dice “no cuestiones lo que estoy haciendo”. Acabaron el trabajo incluso antes de lo prometido, en 20 minutos.

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