Utilizar las ‘apps’ de mensajería instantánea es tan común como ir a compara alimentos. Gracias al éxito que han tenido podemos identificar al menos tres plataformas de mensajería instatanea que nos permite comunicarnos con nuestros contactos de manera similar.

Entre ellas, Telegram, la aplicación rusa creada para terminar con la hegemonía de WhatsApp, y aunque no supone una amenaza real para esta segunda, puse cuenta con una base de usuarios de 100 millones de usuarios, el detalle es que no deja de crecer día tras día.

 Telegram para triunfar vio la necesidad de marcar la diferencia.

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Servicios de todo tipo podemos encontrarnos entre las funciones de Telegram,  como la integración de un nuevo reproductor habilitando un canal (@cctracks) que permite la descarga de varias canciones sin derechos de autor. El detalle o problema es que viene con ello libertades añadidas gracias a esto.

Podemos recordar que existen cientos de canales de distribución de música y bots que permiten obtener las canciones que deseemos con solo buscar autor o título de la canción. Hasta ahora nada impide descargarse las canciones propias e incluso hacer listas de canciones y ante lo expuesto si antes era fácil escuchar música de manera pirata en Telegram ahora más pues las razones han aumentado.

“Todo vale”, hasta le está saliendo bien por el momento. La pregunta sería, ¿hasta qué punto esto es ético, moral o es correcto este tipo de conductas dentro de un servicio con millones de usuarios?

Tecnohoy