Como un acto malvado podríamos considerar el mensaje de cadena que alerta acerca de un “megaterremoto” que se hizo viral a través del servicio de mensajería de WhatsApp, tras el temblor de 7.1 grados en la escala de richter en México.

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Aunque las intenciones detrás de la cadena de alerta son obvias, existe una serie de razones por las que el mensaje es una muestra irresponsable en el uso de la tecnología y los usuarios que lo reciban no deben reenviarlo nuevamente:

  • 1. Este rumor existe desde los tiempos en que el correo electrónico era el medio de comunicación más eficaz de Internet, basados en una “leyenda urbana” que hablaba sobre un terremoto de grandes dimensiones que tendría su origen en la falla de San Andrés.
  • 2. Los terremotos son impredecibles. No existe actualmente tecnología que pueda predecir fenómenos de esta naturaleza con tanta anticipación, ya que los sensores existentes en nuestro país apenas y pueden prevenirnos a segundos de que se detecten los movimientos de las placas tectónicas.
  • 3. La falla de San Andrés se encuentras localizada justamente en el límite téctonico entre la placa Norteamericana y la placa del Pacífico, por lo que de existir el supuesto “megasismo” tendría origen en la zona noreste de Estados Unidos, colindando con la península de Baja California.
  • 4. El Servicio Sismológico Nacional reporta alrededor de 40 sismos diariamente, la mayoría de poca intensidad, ya que nuestro país se encuentra en una zona de alta actividad sísmica en la que cinco placas colindan, por lo que no estamos excentos del peligro.
  • 5. Ni Clin Roberts ni Han Boseph existen. Los supuestos jefes de la Universidad de Harvard y la ONU no son más que nombres inventados para darle relevancia a la información falsa.

Tecnohoy