Las oportunidades de negocio asociadas a la innovación tecnológica hacen del ‘foodtech’ un sector en crecimiento que interesa a grandes inversores y corporaciones, atraídas por ‘start up’ diferentes.

Inversores y grandes corporaciones sienten apetito por el foodtech, un sector que está cambiando el negocio de la alimentación y que brinda nuevas oportunidades a quienes se aventuran en él.

Bill Gates ha invertido 90,5 millones de euros en Impossible Food, una compañía biotecnológica que produce carne y queso a partir de plantas. En Europa hay dos grandes fondos dedicados al foodtech: Anterra Capital en Países Bajos y Capagro en Francia. Y compañías como IBM han aplicado el big data para aprender los gustos del consumidor y personalizar. Con Chef Watson se pueden cocinar 20.000 recetas diferentes.

La personalización es precisamente una de las grandes posibilidades. La start up IntelligentX la usa para producir cerveza al gusto del cliente.

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El ejemplo del ‘fintech’

Algunos argumentan que lo que se conoce como foodtech implica una revolución que modifica las costumbres de los consumidores a la hora de comer. Para Miguel Blasco, subdirector del centro tecnológico Ainia de Valencia, lo que caracteriza al foodtech es el uso de metodologías, el desarrollo de actividades y la búsqueda de entornos ligados al emprendimiento emulando las high tech y el fintech: la revolución fintech, es una actividad en la que las empresas emplean las tecnologías de la información y la comunicación para ofrecer servicios financieros de forma menos costosa y más eficaz

Blasco cree que “lo diferencial en foodtech son las tecnologías de la información y la comunicación. Al incorporarlas, se abren nuevas oportunidades para buscar nuevas experiencias o personalización. Cuando ese negocio tiene que ver con el emprendimiento, tenemos una actividad novedosa en el sector agroalimentario”. El ecosistema foodtech español ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años, y en él destacan compañías como Glovo, Clubkviar, Deliberry, Klikin, Uvinium, Dietox, Del Super o Wetaca. Sin olvidar el caso de La Nevera Roja, que se convirtió en líder en el sector de la comida a domicilio en España, compitiendo con el gigante Just Eat, que llegó a nuestro país en 2012.

Marcos Alves, fundador de El Tenedor, que fue comprada por TripAdvisor en 2014, explica que “el sector foodtech es extremadamente amplio, sobre todo la parte tecnológica conectada al mundo real que se refiere a los restaurantes que usan tecnología, o a la conexión con los usuarios finales en sus hogares. Sin olvidar la parte logística del mundo de la alimentación”.

Diego Ballesteros, cofundador de Sindelantal -comprada por Just Eat en 2012-, que ha creado ahora Bewe &Miora, un marketplace para el sector de la belleza en España, destaca algunas disrupciones tecnológicas del sector foodtech, como el free shopping, el control por voz, o la posibilidad de solucionar ineficacias en la gestión de alimentos: la tecnología entra al suministro de inventarios; o el reconocimiento de imagen y las tarjetas inteligentes.

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Innovaciones

Miguel Blasco explica que hay cuatro eslabones en la industria alimentaria -materias primas, procesado, distribución y venta-, y la innovación incide en el modelo de negocio. Por lo que se refiere a las materias primas, Blasco añade que se producen innovaciones en cuestiones como la proximidad de producto, la producción sostenible, o la biotecnología (verde; azul, referida al medio marino; y blanca, al proceso industrial).

En el procesado se dan innovaciones acerca del big data, robotización, tecnococina rápida y natural o impresoras 3D para configurar alimentos, mientras que la distribución presenta innovaciones que tienen que ver con el ecommerce (las principales cadenas invierten en distribución de alimentos); la cadena de distribución o seguridad alimentaria.

También hay grandes innovaciones del foodtech que tienen que ver con la realidad aumentada o la alimentación personalizada.

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Realidades del ‘foodtech’

Algunos ejemplos sorprendentes de ‘start up’ en el sector de ‘foodtech’ muestran la proyección de este negocio:

  • Memphis Meats. Esta ‘start up’ creada en 2015 en San Francisco crea albóndigas y carne de pato y pollo a partir de células de animales en un laboratorio. Ha conseguido 2,5 millones de euros de financiación para cultivar tejidos y músculos en un entorno estéril. Se plantea ofrecer sus productos al público en 2021.
  • Apeel Sciences. Con sede en Santa Barbara (EEUU), ha inventado revestimientos comestibles que alargan la vida de frutas y verduras hasta cinco veces.
  • Hargol. Denominada antes Steak TzarTzar, produce polvo de proteína a base de saltamontes criados en granja, algo que ha interesado a inversores de Israel, Singapur y Estados Unidos.
  • BactuSense ha creado un chip que ayuda a las plantas a detectar pequeñas concentraciones de bacterias, como la salmonela, en apenas dos horas. En el caso de Yarok Technology Transfer, la ‘start up’ identifica patógenos como el de la e.Coli. Otro caso similar es el de Inspecto, que ha construido un escáner portátil y una ‘app’ para que los productores y consumidores detecten residuos de pesticidas.
  • NutraT. Esta ‘start up’ francesa crea café para máquinas de oficina elaborado a partir de alcachofa o aceituna.
  • DouxMatok ha desarrollado una tecnología para endulzar que permite a los fabricantes utilizar menos azúcar en los alimentos y bebidas, manteniendo el perfil de sabor.

 

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