Royal Society for Public Health de Londres, en su informe que las redes sociales son más adictivas que el alcohol o el tabaco, y como tal, debe ser utilizadas con precaución.

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Sin duda, Instagram es una herramienta poderosa, y según el estudio publicado, el impacto en jóvenes que tiene en  subir fotografías, mostrar su cuerpo y conseguir “me gustas” puede llegar a ser una experiencia negativa y llevar a una obsesión, el informe además advierte que  “una concepción negativa del cuerpo puede abrir la puerta a desórdenes mentales en adolescentes”.

Según la RSPH, los usuarios menores de 30 años son los más vulnerables a esta situación, el estudio pidió a jóvenes que catalogarán cada red social en función de lo que pudiera generar su uso: construcción de una comunidad, soledad y ansiedad. Y el resultado arrojó que la red social Instagram es la red social que más puede afectar a la salud mental. Siempre y cuando, esta no se utilizada con propiedad y sentido común,  a pesar que la red fue constituida desde un lado positivo,  podría desencadenar en el usuario, depresiones, apariciones de crisis y enfermedades mentales.

Tecnohoy