Este lunes comenzó en Ginebra la Quinta Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, en donde los Estados miembros decidirán si formalizan el diálogo sobre los denominados “robots asesinos”.

En ese sentido, la Campaña para Detener los Robots Asesinos explicó este lunes en rueda de prensa que en los últimos tres años el diálogo ha sido informal y que valorarían la creación de un grupo formal.

En la conferencia, varias naciones abordarán la posibilidad de crear un grupo de expertos gubernamentales que estudie y acuerde posibles recomendaciones sobre este tipo de armas letales, reseñó Efe.

Por su parte, los activistas quieren conseguir una prohibición anticipada del desarrollo, la producción y el uso de los robots asesinos, porque si bien no existen aún estas máquinas, la tecnología para que así sea en un futuro “avanza”, recalcó una de las coordinadoras de la campaña y miembro de Human Rights Watch, Mary Wareham.

La premio Nobel de la Paz de 1997, Jody Williams, una de las fundadoras de la campaña, dijo que Rusia sin embargo opina que “no es necesario” crear un grupo de expertos gubernamentales, lo que reduce las posibilidades de que la iniciativa pueda ser aprobada.

EEUU y el Reino Unido mantienen una postura ambigua, pero dicen que apoyan la recomendación de abril, añadió Williams, mientras que China señaló por primera vez que veía la necesidad de un nuevo instrumento internacional sobre el “uso” de sistemas de armas autónomas letales, según Wareham.

Williams aseguró a su vez que Argentina, Panamá y Perú han abogado por una prohibición de los “robots asesinos”, de manera que la campaña suma en total 17 votos a favor.

“Muchos gobiernos dicen que no tienen planes para desarrollar sistemas de armas plenamente autónomas, pero al menos seis invierten en sistemas a varios niveles de autonomía, con EEUU a la cabeza, pero también China, Rusia, Corea del Sur, Israel y el Reino Unido”, aseguró Wareham.

El debate legal sobre los robots asesinos lleva tres años dando vueltas a la espera de que la comunidad internacional se ponga de acuerdo, a pesar de que los textos de Naciones Unidas ya hablan de “guerras híbridas”.

Mientras tanto, las principales potencias mundiales siguen perfeccionando esta tecnología militar en secreto, aprovechando que la legislación internacional aún no lo prohíbe.

En abril y marzo de este año se celebró la última reunión de expertos de distintas áreas y auspiciada por Naciones Unidas, que generó literatura y conclusiones para facilitar la toma de decisiones por parte de unos gobiernos que, durante todo este tiempo, se han limitado a ganar tiempo pidiendo más detalles técnicos y jurídicos, reseñó La Marea.

La decisión es compleja, está llena de matices -hay robots militares autónomos que apagan fuegos, desactivan bombas…- y navega a la deriva en un mar de contradicciones legales, culturales, éticas y políticas que abarcan desde la cadena de responsabilidad e impunidad (¿quién es culpable si el robot mata a inocentes?) hasta las limitaciones de la máquina, pasando por el riesgo de proliferación inherente a los robots asesinos, entre otros.

El Mundo