
Claro, esta no es la primera vez que Seagate presuntamente corre fuera de la ley, pero esta historia tendrá definitivamente más que el aliento de solo los más exigentes. Remontándonos a julio de 2000, Convolve (una empresa de la MIT creada para el inicio de la investigación sobre la reducción de ruido en los discos duros) demandó a Seagate por el uso de una patente relacionada con la tecnología de la barrera de sonido – con el resultado final que la unidades de disco Seagate no necesitarían soporte automático para el manejo acústico.
Pero esa no es la parte emocionante. En un giro dramático
divulgado por The New York Times, una ex empleada de Seagate llamado Paul A. Galloway aparentemente ha proporcionado un “testigo presencial” de lo que pasó, incluido el robo de información obtenida en una reunión entre las dos compañías en 1998 y 1999 y la destrucción de los planos relativos a la tecnología de Convolve. En cuanto a la denunciante, afirma que fue mantenida en la oscuridad acerca de la naturaleza de la investigación que estaba trabajando, con Seagate incluso yendo tan lejos como para llevar a su equipo con las notas pertinentes para el juicio. Todo esto (y más) se detallan en una declaración jurada que está disponible (en formato PDF).





